lunes, 25 de enero de 2016

Para vos...

Hace tiempo que tenía ganas de escribirte algo, no para hacerme la poeta; vos bien sabes qué, últimamente tengo muchas necesidades que las comprendes bien o intentas comprenderlas, aunque sé y me imagino cómo te dejaré la cabeza.
 Te veo ahí con tus pelos largos, con muchos rulos por la permanente con un color castaño, brilloso, tu cabello con ese olor a savia, ese producto para formarte los rulos e hiciera que a mí me dieran ganas de colgarme de tu cabellera hasta no dejar ni rastros de ese perfume, te miraba pintarte los ojos de color negro. ¡Era maravilloso verte!
Hasta tu olor a chicle Bazooka de fruta que comías con la boca abierta, generaba en mi un hechizo que no se cómo explicarte. Eras mi mundo en esa época. Ese mundo que a veces duraba un fin de semana por que habías decidido irte a vivir a la casa de nuestra tía. Yo no quería que pasen las horas, los días, te quería ahí en casa, viéndote, sintiéndote tan cerca y tan lejos porque  si bien no nos llevamos tantos años en ese tiempo era una nenita en tu mundo de “Mujercitas”.
Todo era fascinante para mí, tus viajes en frazada cuando te tocaba encerar la casa porque lamentablemente lo tuyo no dejaba de ser una simple visita a la familia, era muchas o casi todas las veces venir a limpiar las miserias de otros y yo te esperaba con mis miserias, la pieza que compartíamos también te esperaba, tu cama debajo de la mía o la mía debajo de la tuya, no lo recuerdo, pero estaba ahí junto a mí esperándote.
Y llegaron unos viernes, unos sábados y ni hablar el domingo que no viniste o venias saltadito, tu nuevo universo de salidas con nuestras primas te atraía, quizá algún amor, la vida,  anda a saber que… y no venías y yo te esperaba. ¿Quién me hacía las dos colitas bien tirantes si no eras vos? Te extrañaba enormemente aunque nunca te enterabas. En ese tiempo la distancia entre nosotras dos era enorme en todo sentido, pero yo siempre te sentía y quería bien cerca.
No sé cuanto duró tu vida en otra casa, un día volviste, te cambiaste de escuela y por fin yo ya no iba a estar sola. Por supuesto que todavía no había nada para compartir, apenas me dejabas a veces escuchar alguna charla con alguna amiga tuya. No eras de tener muchas amigas o amigos en esa época o por lo menos yo no lo recuerdo.
Inevitablemente, cuando te ibas a la escuela tan temprano, me despertaba porque yo entraba más tarde y me dabas pena, pensaba que hacía frío y estábamos tan calentitas durmiendo juntas en la cama grande, una cama destinada para un matrimonio y ahí estábamos nosotras sin saber, siendo rehenes de mamá y te ibas y yo te pensaba y te soñaba al lado mío.
Llegó el día que yo me fui de casa, fue al tiempo que vos volviste. Ahora era yo la que venía los fines de semana, no sé qué pensarías de mi cuando yo venía, ¿sería un plato más para lavar o una cama más para tender, para hacer? ¿Qué habría en tu cabeza? Nunca lo sabré…
Fue por ahí que descubrí que ya empezabas a fumar y veía cómo papá te robaba los cigarrillos que escondías en tu guardapolvo.
Nuestra vida a veces fue dura, escuchábamos en silencio y sin decir palabra discusiones, gritos, problemas y ni siquiera lo compartíamos la una con la otra porque a lo mejor estábamos tan cansadas que ni siquiera de eso queríamos hablar, era algo tan cotidiano, que para que perder el tiempo en ello.
Y el tiempo pasó y de un día para otro yo también empecé a crecer y al fin  vos te diste cuenta  y ahí estabas pintándome  los ojos por primera vez y yo también me hice la permanente en el pelo y me enseñaste a usar savia. Ahora olíamos iguales! en ese momento de a poquito comenzaba a entrar a tu mundo, empezabas a  permitirme a estar en tu ronda de amigos y tomar mate, jugar a las cartas.
Un día volví nuevamente a casa y empecé a pensar en otras cosas y a juntarme con otra gente, nuevamente compartíamos muy poco, en realidad no tengo muchos recuerdos de esa época sólo que vos eras sumamente moralista y yo creía llevarme el mundo por delante, compartíamos unos puchos ahora las dos fumábamos y ya te podía contar qué chico me gustaba. Vos siempre reservada, si hasta por una ventana me enteré que te ibas a poner de novia y después escuché cuando hablabas en el baño con tu amiga, conmigo no lo compartiste, quizá para eso era chica para vos.
Y así fuimos creciendo yo más rebelde, vos más sumisa y así continuaba nuestra vida naturalizando distintas situaciones hogareñas que, ahora con el correr de la vida nos dimos cuenta que no eran normales. 
Fuimos convirtiéndonos en mujeres viendo como nuestros padres iban arruinando nuestras personalidades generándonos miedos, culpas, vergüenzas.
Por suerte una noticia hermosa que también me enteré atrás de una puerta y cuando se la estaba contando a nuestro hermano, me escuchaste y me gritaste que me callara que no me metiera, con el tiempo lo entendí, eras chica, tendrías miedos, alegrías y un sinfín de sensaciones juntas        ¡Ibas a ser mamá!
Te casaste y te fuiste de casa, pero ahora nuestra relación había cambiado para siempre, ahora estábamos más juntas que antes, compartiendo nuestras vidas, estábamos unidas por muchos momentos, yo huía de casa y me instalaba en la tuya,  hablábamos de cualquier tema y tomábamos mate incansablemente  y así nuestras vidas y nuestras edades se emparejaron, ahora éramos amigas a parte de hermanas,  teníamos una atadura  mucho más fuerte que las dos sabíamos que ya nunca se iba a romper.
Por eso y por mucho más sé que siempre vamos a estar juntas, unidas  por nuestro lazo invisible de polvo de estrellas, porque solo nosotras dos sabemos  lo que sentimos al caminar por la playa a la par y sentir la arena y el sol caliente en nuestra piel, mientras nuestras almas se juntan y se abren sólo para nosotras dos.




martes, 12 de enero de 2016

Maldito sueño!!!!

Me levanté a oscuras, ni bien apoyé los pies en el suelo busqué las pantuflas y me las puse antes que mis dedos rocen el suelo no sé porque siempre tengo la sensación de que el piso está sucio y por ende contaminado. Llegué al descanso de la escalera y como tiempo atrás toqué una y otra vez las cortinas, conté  y conté no recuerdo la cantidad de veces, pero recuerdo la sensación de angustia y ansiedad, comencé a bajar como siempre contando los doce escalones que ya había olvidado cuántos eran. En ese recorrido verifiqué tocando  que las ventanas estuvieran bien cerradas.
Me dirigí al baño, cepillé mis dientes una y otra vez, contando y volviendo a empezar como lo había hecho toda mi vida. Hacía tiempo que no lo hacía.
Me miré en el espejo y la imagen que se reflejaba no era la mía, esa no era yo, esa no era la que venía luchando a diario, esa era otra, la de antes, la que se dejaba vencer por los pensamientos, por los rituales. Salí de allí e instintivamente, me miré en el espejo tres veces, cerré la puerta y gire la llave y la desgiré y la volví a girar y así unas cuantas veces más.  Me sentía mal. Era un volver a empezar…
Nuevamente mi cabeza comenzaba a ser la de un tiempo atrás. Me sentía aturdida. Tanto esfuerzo, ¿para qué? todo volvía a ser lo que había sido siempre.
Me tomé la cabeza con las dos manos y comencé a hablarme a mi misma y a llorar.
Me desperté así…
Por suerte y para mi alegría fue un sueño, pero fue tan real que lo primero que se me vino a la cabeza fue poder escribirlo y acá estoy…
Es difícil volcar aquí todo lo que sentí. Tanta tristeza, tanta angustia, tanto vacío…
 No quiere decir que estos sentimientos, sensaciones no estén más en mi vida, por supuesto que muchas veces me despierto y están ahí esperando por derrotarme y sé que es uno de esos día en los que voy a estar sumida en mis pensamientos y no sé cómo voy a afrontar esas veinticuatro horas.  Muchas veces me levanto y me acuesto con todo eso dentro de mí y la amargura me desborda.
Sé que es algo que tengo que superar, sé que es difícil de sobreponerse, se que no quiero bajar los brazos, sé que quiero vivir bien, feliz, reír y llorar si tengo ganas, controlar mi vida y por sobre todo ser  libre.
Seguiré intentando!!!!

lunes, 4 de enero de 2016

Casi libre...

A veces es difícil dar un paso y seguir adelante. Levantarse de la cama y saber que otro día te espera con todo lo que eso implica.
Pero se puede seguir, se puede vivir…
A veces estoy triste y no encuentro el motivo…
A veces soy completamente feliz y tampoco sé porque, pero lo que pude ir aprendiendo es a disfrutar las pequeñas cosas que tiene el día.
Los pensamientos en mi cabeza siguen estando, si quiero los vuelvo a encontrar, pero muchas veces no logran dominarme.
Ya no cuento cerámicos en el piso, no toco una y otra vez cosas, no me cepillo los dientes tantas veces cumpliendo un ritual fastidioso y estresante, no acomodo sillas, ni fuentes en el horno ya no me importa el orden de que cada cosa de que cada adorno no se corra de su lugar.
Me siento un poco libre o a lo mejor ya soy libre y no me doy cuenta porque algún pensamiento no quiere que todavía me dé cuenta.
No sé cómo voy a seguir, pero si se lo que no quiero.
No quiero ir por la calle pensando en las rayas de las sendas peatonales o baldosas que no hay que pisar. Quiero caminar libremente, paseando, mirando a los ojos a las personas, disfrutando de mi misma.
No quiero contar una y otra vez cada cosa que se me ocurre en el momento. Las cosas no son números y si quiero contar, no importa si me equivoco porque sé que nada me va a pasar.
Quiero leer un libro sin pensar que mis pantuflas rodaron por el suelo y están en posiciones desprolijas.
Quiero tocar cosas sin miedo a contaminarme o a una enfermedad radioactiva.
Quiero disfrutar de mi casa como es sin que tenga que tocar cada rincón de la misma porque sino algo malo podría suceder.
Quiero acostarme a dormir sin que me importen las llaves de gas, picaportes, las llaves, las puertas de los roperos. No quiero verificar que este todo bien cerrado.
Quiero seguir fuerte, de buen humor, disfrutando de mí día a día.
No quiero ser más esclava de mi misma.
Quiero ser libre absolutamente y para siempre.


sábado, 22 de agosto de 2015

Un año de lucha...


 Tiempo de sueños, de esperanzas y de saber que se puede o que uno intenta que se pueda.
Noches de soledad, de lágrimas, de tristezas, de miedos y angustias, de no saber para donde ir, para dónde correr.
Un año de lucha…
Tiempo de confianza, de creencias, de promesas, de ilusiones, de saber que hay una forma una manera de enfrentarse con uno mismo, con los propios pensamientos.
Un año de lucha…
Meses de inseguridades, incertidumbres, ansiedades, desequilibrios, desconfianza, temores.
 Un año de lucha…
Luchas diarias, cobardías, volver a empezar, caer, mirarse al espejo y no saber quién sos, preguntas sin respuesta, llantos contenidos, sensaciones, pensamientos negativos.
Un año de lucha…
Un año… todo lo que sucede en un año, noches, días, días tormentosos, días soleados, días tristes, días alegres, meses que no pasan nunca y meses que no nos dimos cuenta que pasaron tan rápido, amistades viejas, nuevas amistades, consejos, mucho apoyo de personas cercanas o de personas que no conocemos, pero que se ganaron un lugar en nuestro corazón.
Un año en el que dije ¡No puedo más!
Un año en el que me doy cuenta que se puede, que lo voy logrando, en el que las fuerzas existen y aparecen no sé de donde, no sé cómo, pero ahí están…
Un año…en el que estoy convencida que voy a lograrlo.



miércoles, 11 de febrero de 2015

La vida

Miro a mí alrededor y veo la vida, por supuesto que la vida de los otros, ¿Será tan simple ser feliz? ¿Serán en realidad felices? A mí siempre me costó todo, no puedo llevar una vida normal como hacen todas las personas. ¿Será normal su vida? A lo mejor, mi vida es “normal” y no me doy cuenta, la estoy dejando pasar como algo que corre al lado mío, pero no está junto a mí. Vivo otra realidad, vivo en mis pensamientos, en mi cabeza. Todo el día mis pensamientos me agobian, debo luchar a diario con lo que no debo hacer, si bien ahora puedo decir, no lo hago, las órdenes siempre están. Siempre dentro de mi cuerpo somos dos. ¿Dos qué? Lamentablemente sé que soy yo sola torturándome. Lo raro es que pareciera que me odio y al contrario, me miro en el espejo y me amo, pero me torturo con pensamientos que siempre me llevan a lo mismo, no a mi muerte, a la muerte de otros, pero a mí sólo me provocan somatizaciones en mi cuerpo, primero era no poder respirar, ahora son dolores de panza y nunca deja de faltarme el miedo de que se me cierre la garganta por cualquier cosa que tome, que toque o que alguien esté contaminado con algo y me rose mi cuerpo y que ocurra lo peor. Ojala, me convirtiera en zombi.
La verdad que hay días que me siento tan fuerte y me siento un superhéroe, para muchos lo soy en realidad, me ven fuerte y que les puedo resolver su vida con un consejo, con una caricia, con un llamado, pero nadie sabe lo que ocurre dentro mío, esta batalla diaria es solo mía, ese ver algunas cosas y tener la necesidad de tocarlo varias veces, hacer una cuenta y tener que hacerla otra y otra vez  porque hay que verificar y verificar que sea correcta, contar puntitos en una pared, contar baldosas, maderas y calcular cuantas hay en determinado tiempo, creer que determinada ropa tiene un significado de buena o mala suerte, sentarme en el mismo lugar, usar el mismo vaso y tantas cosas…
¿Se puede vivir así? A veces me invade tanta tristeza que creo que no lo voy a lograr otras me siento guerrera, capaz de llevarme todo por delante hasta a mí misma.

 No sé como continuará mi vida, cada segundo que pasa es lo que soy y tengo que aprender a vivir con ello, canalizarlo, convertirlo en otra cosa, transformar el cielo en lo que realmente es, estrellas brillantes, con una luna que ilumina el mar, el césped verde y tibio por el sol, la lluvia atrás de los cristales, la tibieza de un hogar, los árboles con el murmullo de sus pájaros, la vida, la vida. Tengo que tratar de ver otras cosas, lo simple, lo sencillo, aquello que yo  no veo y siempre estuvo ahí…

lunes, 2 de febrero de 2015

Te recordaré siempre!!!!

Mi hermano murió. Su muerte, me tomó de sorpresa. No sé si logré despedirme o si tomar la última vez que nos vimos como que si lo hicimos.
Unos días antes de irme de vacaciones, me llamaron porque mi hermano no estaba bien, yo no frecuentaba su casa. Nunca lo visitaba, sin embargo sentí la necesidad de ir a verlo. Hacía un tiempo que él se había alejado de la familia y había decidido irse a vivir a un lugar frente al río. Por esas cosas de la vida, fui a ese lugar junto a mis hermanos. Una casita muy precaria en la playa con el río frente a ella que le daba un aire de estar dentro de una isla. Me dio mucha pena ver donde vivía. Sonrió al vernos a mis hermanos y a mí y creo que se sintió sorprendido. Con mi hermana nunca lo veíamos. Ahí estaba, flaco con el pelo blanco que parecía más blanco por el bronceado de su piel y loco como siempre.
Enseguida, empezó a decirle a la gente que pasaba, mis hermanas vinieron a visitarme y nosotras, cruzábamos las miradas y los pensamientos, sin poder creer en el estado que él vivía. Nos quedamos un rato charlando, prometiéndonos que iba a ir al médico ni bien comience la semana. Nos despedimos y me dio un beso, un abrazo y me dijo “Buen viaje”.
Esa fue la última vez que lo vimos.
Fue un “Buen viaje”, como dijo él. Viajé con el miedo de que todos mis rituales no estuvieran siendo realizados, sin embargo, allá a lo lejos  de mi hogar,  de mi ciudad me sentí segura de mi misma y verdaderamente disfruté.
Volví, y al siguiente día, nuevamente un llamado diciéndome que mi hermano otra vez no se sentía bien.  No acudimos a ver qué sucedía. Por una cosa o por otra pensamos ir más tarde. Todos pusimos una excusa, en realidad creímos que iba a ser como la vez anterior que nada tenía.
Los pensamientos volvieron a mí, uno, otro y otro. No me levanté a cerrar puertas una y otra vez, no conté y volví a contar, no toqué una y otra vez sillas, no giré y desgiré llaves… sólo cerré los ojos hasta que el teléfono sonó y me dijeron que mi hermano había muerto…



jueves, 22 de enero de 2015

Enero

Y el tiempo pasó…llegó enero con otro nuevo año. Atrás quedaron muchos rituales q venía haciendo por años y años, no fue de un día para otro, fue y es una lucha diaria.
Un día me levanté y me puse a escribir todas las cosas que mi mente me decía que hiciera, fue un pedido de mi terapeuta y así lo hice. Mucho de lo que hacía no sabía que lo hacía y me costó descubrir que a diario era algo que debía realizar, era algo de vida o muerte, siempre rodeado de feos pensamientos que no me dejaban otra alternativa que hacerlo. Y escribí la primer hoja llena de tareas diarias, y vino la segunda y así fueron cómo cinco o seis hojas oficio, no sé dónde las escondí, porque después de leérselas a mi médico, sentí vergüenza, preocupación, alivio, no sé cuantas cosas, sensaciones experimenté con esas hojas en mis manos, pero desde ese día mi vida comenzó a cambiar, empecé a dejar de hacer tantos rituales diarios de la buena suerte que en definitiva  de que me servían si mi vida era triste, opaca, me empecé a fortalecer y a darme fuerzas a mi misma y así fui dejando de lado el abrir y cerrar puertas, el tocar varias veces las llaves de gas, el acomodar fuentes en el horno de la cocina, girar y volver a girar llaves, a caminar por la calle que se me diera la gana pudiendo tocar las rayas de la senda peatonal, a vestirme con la ropa que quiero y no salí lastimada por no hacerlo.  
Todavía no desaparecen los pensamientos, me acosan constantemente y me dicen que hacer, a veces siento miedo, no voy a mentir, y me pregunto qué sucederá si no les hago caso y trato de convencerme a mi misma con un nada, nada sucederá, ahora estoy yo misma para cuidarme, ahora estoy yo para pensar y poder decidir sobre mí.

Creo y estoy segura que voy por el buen camino, no sé si mañana será igual, pero no importa, sólo vivo el ahora.

martes, 11 de noviembre de 2014

Escrituras

Esta semana me tocó hacer para mi terapia un listado de rituales, compulsiones, obsesiones  que realizo diariamente. La verdad que me costó bastante porque hay muchas cosas que ya están tan naturalizadas en mi vida que no puedo tomar distancia de las mismas.
Estuve varios días escribiendo y mi listado, cada vez se hizo más y más extenso. La verdad que no puedo creer que diariamente realice tantas cosas, con razón el tiempo no me alcanza, no es suficiente.
Hoy al leer y tomar distancia, es decir traté de concientizarme con lo que escribí,  tengo una mezcla de sensaciones que van de la vergüenza, la rabia, interrogantes y más interrogantes. Parece cómico, que si no hubiera escrito nunca me hubiera dado cuenta de todo lo que tengo que hacer para vivir un día de manera tranquila y feliz y pienso al mismo tiempo que por más que haga y haga en el día a veces las cosas no me salen como quiero o pienso, entonces para que perder el tiempo por ejemplo acomodando las fuentes del horno es su respectivo lugar, para que enjuagarme la boca tantas veces, para que abrir y cerrar puertas, prender y apagar luces infinitas veces, contar uno, dos, tres… lo que se me cruce por el camino y sea contable y volver a contar por las dudas de que me haya equivocado la primera o la segunda vez que lo conté y el estómago se me llena de nervios y la ansiedad recorre mi cuerpo y me empieza a agarrar miedo de no poder terminar de contar lo que ya empecé.

Y acá estoy tomando dimensión de todo esto y la verdad que a pesar de lo que siento me vino bien registrar y llenar hojas y hojas escribiendo, porque me voy dando cuenta en el tiempo que pierdo para vivir, en el tiempo que pierdo para reír, tomar de las manos a mis hijos, disfrutar de mi casa, de un lugar verde, del día a día, de las cosas simples, de lo que en realidad vale la pena…

martes, 4 de noviembre de 2014

Martes


Otra vez acá, hoy me levanté temprano, no me quedé en pijama como suelo hacerlo, me vestí, hasta logré sacarme las pantuflas y cambiarlas por zapatillas. Estaba en pie un día más ¿Otro día de lucha conmigo misma? ¿Otro día de torturas?

Fui al baño y cómo todos los días cepillé mis dientes y los enjuague seis veces, más seis veces, más seis veces, es algo que todavía no logro controlar, salí del baño huyendo casi sin tocar la puerta para no tener que volver y tocarla tantas veces y comprobar si está cerrada verdaderamente, corrí como si alguien me persiguiera, agarré mi libro como todas las mañana y mientras leía mi cabeza se dispersaba yendo de un lugar a otro miedos, dudas, sensaciones, tristezas, alegrías; traté de concentrarme en esa palabra que  a veces era tan cercana y otras tan lejana; hacía dos días había sentido felicidad plena, simplemente por estar viva y luego nuevamente la tristeza ¿Por qué? ¿Era algo que tenía que suceder en mi vida? No lo sabía y tampoco por más que lo intentara lograba responder a mi pregunta la dejé en suspenso para otra ocasión. Tenía que concentrarme en el ahora, en el momento, en el vivir cada segundo de la mejor manera posible. 
No sé si hoy voy a lograrlo, sé que lo intentaré, sé que trataré de poner voluntad, hoy es martes… hoy empieza mi semana, hoy es un día más…

lunes, 3 de noviembre de 2014

Qué me pasó


Hoy el día se nubló nuevamente, venía atravesando días de sol y de repente otra vez la oscuridad total. ¿Qué fue lo que me llevó  a esta sensación de no sé qué?
La semana pasada, mi vida arrancaba una vez más a lo laboral desde otro lugar de lo que yo sé hacer, pero volvía al trabajo, eso significaba que iba evolucionando favorablemente. Mis obsesiones controladas, pero latentes en su lugar. Mis metas recordadas diariamente y cumplidas al pie de la letra, los broches de madera, todavía no son un simple artículo para colgar la ropa, siguen causándome la misma sensación de siempre, la muerte, la tragedia, lo malo.
Hoy mi cabeza se llenó  de pensamientos negativos, hoy no tengo ganas de nada, quiero estar sola y al mismo tiempo no quiero estar sola. No entiendo que me sucede, solo sé que tengo que volver a darle cuerda a mi vida y volver al punto que la dejé el viernes pasado. Ahí estaba feliz ¿qué pasó luego? Tendré que averiguarlo…


lunes, 15 de septiembre de 2014

Hoy me siento así

Una gran tristeza invade mi alma, la maldita ansiedad recorre mi cuerpo y una sensación que no puedo explicar hace que mis fuerzas se debiliten.
Mi garganta se siente aprisionada como con ganas de gritar, cómo si una mano me apretara el cuello y el aire apenas lograra salir.
¿Por qué uno pasa de un estado a otro? ¿Por qué ayer creía que me llevaba el mundo por delante? ¿Por qué esto tiene que doler tanto? ¿Por qué uno no sabe como escapar, como salir de estas percepciones que tiene el cuerpo?
En un segundo tu vida cambia, tus ganas, tus esperanzas, tus metas, todo queda como en un vacío tan lejano que no podes llegar a tocar todo aquello con las manos.
¿Cuándo podré ser feliz y que esta felicidad sea eterna? ¡Quiero ser feliz con lo sencillo y simple de la vida!
 Y de repente aparece la cabeza llenándose de nuevo de pensamientos negativos, insoportables, de muerte y nuevamente se te apaga el alma, esa que hacía unos días estaba iluminada, y brillaba como un cielo lleno de estrella, está ahí otra vez opaca y triste y la sensación o no sé cómo llamarlo llega sin avisar para arruinarte el día o unos días y luego todo vuelve a empezar nuevamente, como si fuera un ciclo empieza, termina y vuelve a comenzar; sueños de felicidad, bienestar, alegría, ganas de vivir, de disfrutar de cada minuto y luego todo lo malo y después viene lo bueno y así continuamos…
Quizá, tengamos que pasar por estos momentos para fortalecernos realmente, pero qué doloroso que es todo esto. No sé cuando se acabará o si terminará algún día, hoy no sé si tengo ganas de luchar, pero a lo mejor dentro de un rato vuelvo a convertirme en la luchadora que soy. Todavía no lo sé…




domingo, 14 de septiembre de 2014

Pequeña caída

Sabía que lo bueno no iba a durar eternamente, otra vez vuelvo a sentir todo lo peor de mí. Anoche de un momento a otro paso de la alegría a la tristeza, viene la ira, el mal humor, la ansiedad, los pensamientos negativos, todo lo malo vuelve. ¿Por qué? Estoy cansada de preguntarme y no encontrar respuesta ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? No lo sé y lo quiero saber.
De todas maneras sé que son sensaciones y no van a lograr arruinarme la vida o mi día, aunque hoy el día este triste como yo, estoy segura que durante el transcurso del tiempo, de las horas, trataré de cambiar mi actitud y todo cambiará.
Vendrán a mis imágenes lindas, agradables, trataré de salir a pasear aunque sea bajo la lluvia, respiraré hondo y me sentiré viva, escucharé música, pensaré en mí, me bañaré, me pondré ropa linda y arreglaré mi pelo, me pintaré los ojos, sonreiré.

Porque sé que, a pesar de todo esto que siento ahora mismo soy yo misma la que está luchando y sé que no es fácil la batalla, por más que ahora sienta que no tengo fuerzas, sé que es un momento que tengo que pasar, sé que hay momentos que voy a estar estable y otros momentos que voy a sentirme caer en un pozo, pero lo más importante es que yo como lo digo siempre a pesar de todo lo funesto, mi victoria esta por sobre todo lo demás y eso es lo más importante para mí.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Sigo en pie

De nuevo acá, hoy es sábado y mis fuerzas todavía no me abandonan.
Logré salir el jueves e ir a un cumpleaños el viernes, consiguiendo que  los pensamientos negativos no interfieran. Me costó realmente, pero pude conseguirlo o por ahora lo voy logrando.
Mis metas siguen siendo trabajadas con mucha fortaleza. Esto no quiere decir que hayan desaparecido esas ideas de mi cabeza, pero siento que van siendo controladas.
Con respecto a mis estados de ánimo me he mantenido estable, puedo decir que fueron más para el lado de la felicidad que de la tristeza.
Como ya también les conté estoy tratando de disfrutar de las cosas simples de la vida, sin ponerme a analizar tanto lo que tengo que hacer.  Por ejemplo, si tengo que ir a la plaza, no pienso en cómo me sentiré o si el aburrimiento o la ansiedad me perseguirán, ir al cine y disfrutar de la película sin concentrarme en las salidas de emergencia, comer en un restaurante buscando las sonrisas cómplices de mis amigas sin pensar que me intoxicaré con algo, tener charlas interminables con ellas, mirar el cielo y ver el sol, la luna y  pensar que siempre están ahí acompañándome.
No sé cuál es el camino de la felicidad, pero por donde yo voy sé que no es el camino correcto por eso  estoy tratando de buscar otros senderos. ¡Quiero ser feliz! Me obsesiono con eso, quiero estar bien, divertirme, gozar de la vida, de los buenos momentos, de cada oportunidad que la vida me pone frente a mí, pero ¡qué difícil es todo!
Por ahora hay metas, pero lo más importante ganas de ser dichosa, de sentirme acompañada, querida, de no sentirme sola.
 Es lo que quiero y siento ahora, los malos pensamientos, los rituales diarios, los cambios de humor, de ánimos no arruinarán mi vida, estarán ahí, pero no dejaré que me controlen y condicionen mi existencia.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Otro día más!!!!

Hoy es miércoles, un hermoso día de sol, pronto llegará la primavera, pero ya esta estación está mostrando sus colores y perfumes.
 Es algo que me llena el alma y que puedo decir que en realidad puedo disfrutar, es algo… simple, que verdaderamente me hace feliz y ese bienestar de percibir por lo que mis ojos ven, por suerte no se arruinan con ningún pensamiento feo. Quizá porque la maravilla de las flores, sus aromas y ese tinte que le dan al jardín son más fuertes y el sol…es un condimento más en este paisaje de este día fantástico.
Les cuento que sigo trabajando con mis metas, anillos, vidrios empañados por el vapor del baño y el cerrar las puertas y no volverlas a abrir. Por ahora no puedo agregar otra meta, si bien son poquitas para mí es un gran esfuerzo diario.
Estoy feliz porque mis metas vienen siendo trabajadas con mucha voluntad y la verdad también le pongo muchas ganas.
En estos días, la verdad no tuve altibajos, me mantuve estable, quizá porque ya voy tomando conciencia de muchas cosas, pero también sé que esto se puede modificar de un momento a otro.
Es cómo dije en otro escrito, viviré el momento, cada hora, cada segundo, cada instante, sin tratar de pensar en lo que sucederá más tarde.
Llenaré mi cabeza de pensamientos positivos y de imágenes lindas que estén guardadas en mi corazón, en mi alma.
 Cuando tenga sensaciones feas trataré de luchar, de ser fuerte, de no llorar, de no sufrir, haré todo lo contrario a lo que mi cabeza o mi aliens interior me mande porque soy YO la que manejo mi cuerpo, mi cabeza, soy YO la que quiere ser feliz y disfrutar cada oportunidad que la vida me brinde.
Iré al cine, sentiré el perfume de las flores, tomaré tu mano, disfrutaré de la sonrisa de mis hijos, prepararé una torta, como me dijo una amiga, besaré, diré te amo a todas las personas que quiero de verdad y que están conmigo a cada instante y por sobre todo... me amaré YO, me veré hermosa, radiante y en mi cara dibujaré muchas sonrisas, gozaré de cada ocasión y veré como la felicidad ya no va por otro camino, sino que caminará junto a mí.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Sigo luchando

Ya pasaron unos días desde que me propuse trabajar con mi tercer meta. Exactamente dos días, parece poco tiempo o mejor dicho no es nada, pero para mí es una eternidad.
La verdad, me estoy sorprendiendo yo misma. Estoy feliz, lo voy logrando, aunque no me resulta para nada fácil.
El primer día cerraba la puerta e instintivamente y la volvía a abrir y cerrar, hasta que recordaba mi meta y por suerte solo lo hacía una vez.
Ahora ya casi ni recuerdo mi ritual o mejor dicho trato de no darle importancia, no me permito ni siquiera pensar en la puerta que cerré. 
Mis pies muchas veces tratan de retroceder y mis manos quieren apoderarse del picaporte, pero por fortuna parecería que está todo bajo control.
Primera y segunda meta, siguen perfectas, no logro olvidarlas, pero por lo menos ya no me torturan. Sólo me preocupa el tema de los anillos, si bien vengo cumpliendo, me cuesta horrores decidir que anillos puedo usar y cuando un dedo queda vacío, no dejo de tocarlo, pero por lo menos ya no pienso en cual anillo me va a traer buena o mala suerte. ¡Pobres anillos!como que ellos fueran los condicionantes de que yo  tenga buen o mal día.
Mañana es lunes, comienza la semana, siempre me cuesta empezar, arrancar porque como sabrán se me cruzan pensamiento que por supuesto no son buenos de como va a ser mi semana ¿positiva o negativa? Se claramente que yo soy la única responsable de como sea ella.
Desde ayer, repito frases positivas en mi cabeza: ¡Si puedo! ¡Soy feliz! ¡Soy fuerte! Y no se cuales más porque se me van ocurriendo en el momento.
Hoy me siento bien, no se mañana porque la verdad uno pasa de un estado de ánimo a otro, de ser feliz a que te invada la tristeza en sólo un segundo.
Me propongo proyectos, como por ejemplo viajes, me da miedo lo nuevo, pero sé que me encanta viajar, necesito ver otros paisajes, disfrutar de mi familia, pasar tiempo juntos.
Quiero pasear, ir al cine, reunirme con amigos, charlar, reír. Lo sencillo de la vida para muchos, pero tan difícil para mí.
 Lo bueno es que hoy tengo ganas de vivir y mañana voy a estar con las mismas deseos porque tengo que empezar a disfrutar de mi vida, de lo que tengo, que por suerte no es poco.
Hoy estoy manejando mi cabeza, luchando con eso que está dentro mío porque yo ya les conté que a veces creo que somos dos personas en un mismo cuerpo. Hoy estoy yo sola y puedo controlar mis ansiedades, algunas de mis obsesiones, algunos de mis rituales. Mañana no se qué pasará si volveré a estar sola o seremos dos en mi cuerpo.
Viviré el presente, el momento, el ahora y lo haré de la mejor manera posible pensando en cosas lindas, paisajes verdes, con mares, montañas, un campo, un cielo estrellado con una luna redonda o un sol calentándome la cara. Visualizaré caras de personas queridas que están presentes en mi vida y pensaré en momentos vividos con ellos, todo esto me dará la  fortaleza necesaria para poder seguir luchando.
Y seguiré pensando que…¡Lo lograré!


viernes, 5 de septiembre de 2014

Tercer meta

Hoy comienzo con mi tercera meta, dejar de verificar en este caso trataré de trabajar con las puertas. Una vez cerradas no volveré a abrirlas y volverlas a cerrar, a empujarlas para comprobar si están bien cerradas o a abrirlas y cerrarlas la cantidad de veces que en ese momento se me ocurra, ya no digo que se le ocurra a mi cabeza, porque de a poco voy dándome cuenta que soy yo misma poniendo me cosas para hacer y cumplir, rituales que a veces se hacen insostenibles y realmente me agotan,
Primera meta: anillos, vengo bastante bien, aunque no dejo de tocarme los dedos, sé que puedo andar sin ellos o cambiar de anillos por los que se me venga la gana. Hasta ahora nada ocurrió, se me cruzaron muchos pensamientos cada vez que toco mis dedos y compruebo que aquellos anillos que siempre estuvieron “protegiéndome” ya no están, o mis dedos están vacíos y en ese momento, no voy a mentir entro en pánico, respiro hondo y trato de pensar en positivo ¡nada va a pasar! Y me cuesta horrores, con dolores de panza, con el pulso acelerado, pero la primera meta sigue en pie.
Segunda meta: vidrio empañado por el vapor del baño, ya no hago círculos y busco mi cara, directamente la toalla limpia el espejo, dejándolo brilloso y como ya les dije sonrío triunfadora. Esta meta, no sé porque me resulta más fácil llevarla a cabo, ¿será porque es nuevita? Hace poco que la vengo haciendo, entonces siento que no me perturba.
Ahora, con mi tercera meta, no sé cómo me va a ir ¡hace tantos años que la realizo!
Tengo que ser fuerte porque para colmo las casas están llenas de puertas, como también el auto, ¡espero lograrlo!!!!
Lo de abrir y cerrar puertas, está tan naturalizado que lo bueno de todo esto es descubrir que lo hacía, porque al ser algo cotidiano, no lo tenía incorporado como una obsesión. También me pasa con las llaves, con los candados y con todo aquello que se tenga que abrir y cerrar, como ya les conté lo de las botellas o cualquier recipiente que tenga tapa a rosca o a presión, pero por ahora voy por las puertas.
Mi lucha es diaria, tengo días buenos y días que no se cómo arrancar con mi día, hay días que puedo estar todo el día en pijama y deambulando por la casa tocando repetidamente todo lo que se me cruza por la cabeza. Hay días que me levanto y soy como decimos en el grupo, una GUERRERA y esa es la persona que quiero ser, la que lucha, la que se levanta tiene ganas de bañarse, de cambiarse, de ponerse linda y llevarse el mundo por delante, de cumplir sus metas, proyectar sin miedos, vivir la vida, disfrutar y verdaderamente ser feliz alegrándose de todo aquello que hoy en día me estoy perdiendo de vivir.
Hoy empieza mi tercer meta y no es poco para mi… ¡Vamos por más!


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Quiero

Sueño con una vida sin obsesiones, sin compulsiones, sin rituales de por medio, sin tristezas ni angustias, sin pensamientos negativos, nefastos, ni de muerte.
Voy a escribir todo lo contrario a lo que mi vida es en realidad por ahora, porque sé muy bien que muy pronto mi vida se va a convertir en lo que yo quiero que realmente se convierta, en una vida donde la felicidad me rodee, donde mis ojos solo puedan ver y disfrutar lo que la naturaleza le brinda, una vida llena de risas, de ilusiones, de canciones que te llenan el alma o de besos que te provocan cosquillas en la panza.
Cierro los ojos y miro mi interior se que todo eso está guardado en un lugar de mí esperando por salir y  reemplazar todo lo negativo que hay ahora, en este momento.
Quiero que llegue el día en que… pueda salir de mi casa sin pensar en que me va a doler la panza o que va a ocurrir algo malo porque no hice algo que mi cabeza me ordenó.
Quiero que llegue el día que… no tenga que contar cosas y sumar  los dígitos de los números para ver si son números de la buena o mala suerte.
Quiero que llegue el día en que…pueda decidir que ropa usar sin pensar que algo me va a traer mala suerte.
Quiero que llegue el día en que…mis cabeza no me de tareas para hacer.
Quiero que llegue el día en que… tome la mano de mis hijos y pueda disfrutar su tibieza, su inocencia, su alegría.
Quiero que llegue el día en que…yo pueda decir hoy tengo ganas de hacer esto o aquello y pueda cumplirlo.
Quiero que llegue el día en que…yo pueda decir hoy soy libre, hoy salí vencedora.
Quiero que llegue el día en que…yo pueda tener el recuerdo de que una vez mi cabeza estuvo manejada por obsesiones, por miedos, por rituales por tener que tocar cosas repetidamente, por tener que contar al hacer determinadas cosas, por tenerle miedo a los broches de madera.
Sé que pronto mi sueño se va a hacer realidad porque solamente yo soy la que puedo manejar mis sensaciones, mis miedos, mis obsesiones, solamente yo soy la dueña de mi misma y espero que en un tiempo no muy lejano, como en los cuentos de hadas mi sueño se cumpla y tenga un final feliz.


Sensaciones…

Y al final es así, paso un tiempo bien y después vuelvo a sentir esto que no puedo explicar, angustia, tristeza, ansiedad, no se…ganas de nada.
Los días que me siento bien, empiezo a proyectar y de repente todo se me cae como un castillo de hielo. Una vez que quiero encaminar mi vida, ponerme metas, todo se me destruye. YO, lo destruyo, yo misma derribo mis propios sueños.
Ayer, pensaba que hoy iba a empezar a hacer algo para salir de casa, distraer mi cabeza, encontrar algo que en realidad me dé un incentivo y llegado el momento comienzo a plantearme  ¿por qué tengo que hacer algo que hoy no tengo ganas de hacer? Y así voy dejando mi vida vacía, no estoy trabajando porque me siento mal, no estoy estudiando porque me pasa lo mismo, y ahora con mi nuevo proyecto nuevamente las mismas sensaciones.
 Hoy mi cabeza dio un vuelco y nuevamente me toma de rehén, de prisionera de mi misma y acá estoy triste, sola, sin ganas de hacer nada. No quiero tener obligación de ninguna cosa, no quiero tener que hacer algo y tener que tener efectos de miedo, de desconsuelo, incertidumbre de que va a ser de mi vida, ¿Qué voy a hacer con ella? Y me veo poniendo excusas, justificaciones para no hacer lo que tenía pensado, pero sí  para ser un vegetal, es así como me siento o quiero sentirme, se que vegetando nada me va a suceder, nada me va a pasar, voy a estar protegida en mis paredes, en mi hábitat que es conocido por mí, centímetro a centímetro es mi lugar de rituales, de obsesiones y de todas las cosas que mi cabeza ordena.
Hoy mi día empieza así y siento que cuando planifico  algo en mi vida una fuerza se interpone y se me pincha como a un globo lo que yo me había propuesto y no sé si echarle las culpas a algo  externo o a mi misma por no ser lo demasiado fuerte como para seguir adelante.
De todas maneras todos los días cuando me levanto puedo fortalecer mi finalidad que es que “Yo lo voy a lograr”, no sé cuando, con lágrimas, llantos, tristezas, días buenos y días malos, sé que mi meta está ahí.
No puedo distinguir qué fue lo que provocó que hoy no me sienta bien, ¿rituales no realizados?, no lo sé…solo sé que el escribir me provoca una descarga y es como que los engranajes de mi vida comienzan a funcionar. Sólo espero que con el correr de las horas, vuelva a ser YO nuevamente la que maneja mi cuerpo y mi cabeza.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Sigo creyendo!!!!

En estos días en que mis metas son notables viene a mi mente la sensación de que después de tiempos buenos vienen tiempos malos.
Mis obsesiones siguen estando y con muchas voy luchando a diario y veo como se van debilitando, pero al mismo tiempo, cómo ya les he contado aparecen nuevas cosas que hay que hacer.
Por ahora me voy sintiendo triunfadora, pero ¿Cuánto durará todo esto?
Siempre hablo de mi cabeza como si fuera una entidad que nada tiene que ver conmigo, como si fuera algo que está fuera de mi cuerpo y me maneja como una marioneta, es así como me siento una marioneta, un títere siempre haciendo lo que le ordenan, lo que YO me ordeno, no me puedo reconocer, no puedo identificar que esa parte de mi cuerpo sea mía y que yo tengo todas las facultades para dominar.
A veces soy la nada misma y me dejo vencer, caer, esperando que todas las tragedias vengan a mí.
De repente me veo aquí con una botella en la mano, girando y desgirando la tapita del envase y pienso que este impulso lo realizo con todos los utensilios que tienen tapita y trato de no hacerlo
y no me puedo resistir y lo vuelvo a hacer y lo repito varias veces con la pasta dental, el rímel para pintarme los ojos, frasquitos de cualquier tipo de cosas, y no logro oponerme a ese impulso .
Últimamente hago listas en mi cabeza de todo lo que hago y no debería realizar, es difícil sacar todas esas compulsiones, rituales que son parte de mi vida. Hace tanto tiempo que están en mi vida que el trabajo por hacerlos desaparecer es muy difícil porque siempre dentro de mi  cabeza comienza a formular malos presagios.
 De a poco, creo que voy logrando la batalla, aunque los broches de madera siguen siendo la muerte misma y el solo tocarlos me da una sensación tan tremenda que no quiero ni mirarlos, pero como les conté me niego a tirarlos a la basura porque tengo  que aprender que son simples broches que no me van a asesinar, ni van a traer la muerte de nadie.
Quiero cambiar mi pensamiento con respecto a la madera en los broches veo ataúdes, cajones de muertos, quiero relacionar la madera como lo que es, madera e imaginar los bellos árboles con sus copas llenas de hojas o bien un hermoso árbol desnudo en una estación de frío. La madera, materia prima para realizar muchas cosas y pienso que  yo no tengo problema con otras cosas, solo con los broches de ese material. ¿Por qué? Nunca lo sabré o todavía no logro descubrirlo.
Bueno, aquí estamos un día más resistiendo, viviendo, continuando con los rituales, pero debilitando pensamientos negativos y tengo fuerza, tengo proyectos, tengo ganas de que mi vida cambie por completo y dejar de ser esclava de mi misma y pasar a ser la dueña absoluta de mi vida.En estos días en que mis metas son notables viene a mi mente la sensación de que después de tiempos buenos vienen tiempos malos.
Mis obsesiones siguen estando y con muchas voy luchando a diario y veo como se van debilitando, pero al mismo tiempo, cómo ya les he contado aparecen nuevas cosas que hay que hacer.
Por ahora me voy sintiendo triunfadora, pero ¿Cuánto durará todo esto?
Siempre hablo de mi cabeza como si fuera una entidad que nada tiene que ver conmigo, como si fuera algo que está fuera de mi cuerpo y me maneja como una marioneta, es así como me siento una marioneta, un títere siempre haciendo lo que le ordenan, lo que YO me ordeno, no me puedo reconocer, no puedo identificar que esa parte de mi cuerpo sea mía y que yo tengo todas las facultades para dominar.
A veces soy la nada misma y me dejo vencer, caer, esperando que todas las tragedias vengan a mí.
De repente me veo aquí con una botella en la mano, girando y desgirando la tapita del envase y pienso que este impulso lo realizo con todos los utensilios que tienen tapita y trato de no hacerlo
y no me puedo resistir y lo vuelvo a hacer y lo repito varias veces con la pasta dental, el rímel para pintarme los ojos, frasquitos de cualquier tipo de cosas, y no logro oponerme a ese impulso .
Últimamente hago listas en mi cabeza de todo lo que hago y no debería realizar, es difícil sacar todas esas compulsiones, rituales que son parte de mi vida. Hace tanto tiempo que están en mi vida que el trabajo por hacerlos desaparecer es muy difícil porque siempre dentro de mi  cabeza comienza a formular malos presagios.
 De a poco, creo que voy logrando la batalla, aunque los broches de madera siguen siendo la muerte misma y el solo tocarlos me da una sensación tan tremenda que no quiero ni mirarlos, pero como les conté me niego a tirarlos a la basura porque tengo  que aprender que son simples broches que no me van a asesinar, ni van a traer la muerte de nadie.
Quiero cambiar mi pensamiento con respecto a la madera en los broches veo ataúdes, cajones de muertos, quiero relacionar la madera como lo que es, madera e imaginar los bellos árboles con sus copas llenas de hojas o bien un hermoso árbol desnudo en una estación de frío. La madera, materia prima para realizar muchas cosas y pienso que  yo no tengo problema con otras cosas, solo con los broches de ese material. ¿Por qué? Nunca lo sabré o todavía no logro descubrirlo.

Bueno, aquí estamos un día más resistiendo, viviendo, continuando con los rituales, pero debilitando pensamientos negativos y tengo fuerza, tengo proyectos, tengo ganas de que mi vida cambie por completo y dejar de ser esclava de mi misma y pasar a ser la dueña  de mi vida.

viernes, 29 de agosto de 2014

Puedo ,puedo, puedo…

Hoy por fin salió el sol para mí, brilloso, fuerte, energético. Hacía algunos días que me sentía triste y mis metas no podían ser concretadas, tenía la sensación de estar hundiéndome en un gran pozo del cuál por más que lo intentaba no lograba alcanzar los bordes con las manos. De a poquito mis manos fueron tomando la orilla y mi cabeza empezó a asomar, reflexiva, pensativa y con ganas de luchar. Nuevamente sentía que mi cerebro con todo lo que ello implica era manejado por mí, yo lo podía controlar y eso me hacía feliz.
Mi primera meta que había sido la de cambiar los anillos de dedos seguía en marcha, con todos los miedos que esto incluía, seguía lográndola y sigo con el mismo  pensamiento que no existen o eso quiero creer yo, anillos negativos y anillos positivo, anillos de la buena suerte y anillos de la mala suerte, estoy convencida que mi cabeza se está olvidando de los anillos en sus correspondientes dedos y de a poco deja de mandarme mensajes negativos con respecto a eso, pero estoy constantemente tocándome los dedos, buscando los anillos. Espero que el hacer eso no se  convierta en una obsesión.
Hace una semana estoy trabajando con mi segunda meta la de no tocar el espejo cuando está empañado por el vapor de la ducha y buscar mi cara y encontrarme en él y lo estoy logrando. Termino de bañarme y trato de mirar el espejo y hacer de lado todos los pensamientos de muerte  y veo mi cara y trato de sonreír, sonreírme a mí misma.
Hay muchas cosas que debo modificar, pero lo difícil son aquellas cosas que hago desde que era niña y no me puedo dar cuenta cuáles son ¡Las tengo tan naturalizadas que no las puedo distinguir! Son rutinas que las hago desde siempre.
Por ahora trabajo con las nuevas y en tratar de modificar pensamientos negativos y convertirlos en positivos.
La semana pasada cuando tuve ese bajón, pensé una vez más que no lo iba a lograr y acá estoy nuevamente en pie, luchando, sintiéndome fuerte y sabiendo que por más que la muerte, las desgracias, la mala suerte ronde en mis pensamientos, hoy estoy resistiendo y sé que lo voy a lograr.
Soy consciente que esto puede durar unos días y recaer, pero hoy mi objetivo es lograrlo y estoy segura de que saldré vencedora.
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